viernes, 29 de marzo de 2013

Esta vez...

Esta vez, me gustaría que esta vez mis dedos apretaran las teclas y plasmaran lo que realmente siento. Me gustaría que por una vez todo fuera más sencillo, poder decir que te quiero, o dejar claro que no lo hago. Quisiera que por una vez la noche me llevara con ella, o me dejara sola, sin la sensación de nostalgia. 
Me encantaría rebelarme por una vez y hacer lo que ningún humano ha hecho, entenderse. Daría lo que fuera por cambiar la manera en que te siento, por volver al principio o por que nada de esto hubiera empezado. 
Una vida por entenderte y entenderme. Otra vida por un sentimiento claro.
Solo por esta vez me gustaría ser capaz de escribirte la verdad en mi corazón, de que la entendieras como es, de que me abrazaras y me dijeras que todo va a salir bien. De que me mientas, que me cuentes de nuevo tu historia, que yo pudiera comprender la mía...
Solo por esta vez pido un momento de entendimiento, un stop a las heridas, pido claridad para ambos. Pido un camino seguro, que no sea erróneo.
Pido un camino con el que ninguno de los dos suframos.
Si solo por esta vez, pudiera pedir un deseo... pediría la vida para ti, y la libertad indolora para mi...

Lobo, solo por una vez.
Alma, solo por una vez.
Dejarme quererle, dejarme disfrutarle, no me apartéis ahora... dejarme enamorarle.

Maybe tonight

Quizás hoy tarde demasiado, puede que el olor se pierda en el viento gris, entonces saldré a buscarlo. sé que el áspero frío agriará mi piel. De momento todo es silencio, hielo y silencio.
Un único hocico alzado hacia la luna, un último y único lamento, canción, melodía, silencio...

We will rise

Nombraste un lugar entre suspiros. Ahora que ni el sol sonríe  estamos en un mundo marrón, un mundo sucio, amargo, como el sabor de las cenizas dejadas por una colilla nerviosa.
Polvo flotando entre niebla que ya no lo es.
Esta vez tus ojos te engañaran, no mires mas allá  no confíes  los muertos no te contarán nada que no sepas ya, Y de pronto una mirada atravesando el polvo y el amargo marrón, pero ya es tarde, el conejo agita las orejas, los bigotes vibran con un zumbido rojo alrededor de su húmeda nariz. El pelaje blanco está apelotonado, enredado, sucio, cada sedoso pelo es ahora una áspera fibra jugando a reírse del color que le daba nombre.
Sus ojos, esos ácidos ojos que solían carecer de toda emoción, que solían mirar vacíos contentándose con existir. Son esos ojos ahora, acusantes, decidiendo cuando el tiempo se ha acabado.
Ya no vale suplicar, oh, pequeña y humillada criatura, de nada vale ya el llanto.
Jugando a tejer tu destino corriste por el gris pensando que no tendría consecuencias, los blancos te trasladan y el dorado te hacia olvidar... pero todo tiene un precio. El mundo se ha tornado sucio princesa, tu mente no tendrá la decencia de perdonarte esta vez, tendrás que soportar la mirada del conejo que solía ser blanco. El tiempo ha dejado de correr a tu favor ¿quién cambiará tu mundo?
Esa mirada no sirve ya, mira hacia la senda querida, el negro, el calor y el rojo no tardarán en llegar creo que se alegraran de verte después de todo.

Pasos

Pasos, suelas plásticas arañando el suelo, golpeando el asfalto al correr, y otras, mudas, que dejan huellas carmesí. ¿Quién más pagará el precio? si te has convertido el el demonio de ojos grises...
Antes eran sueños, alternativas al día nublado del otro lado, detrás de la ventana, pero espera... allí también esta lloviendo.
Cuando pronuncies la palabra, cuando el pasaporte sea otorgado y la piel blanca sea acariciada por el viento. Una vida más frente a la luz, ¿está equilibrada la balanza?. Has contado las gotas saladas, mediste cada sonrisa.
Quizá no puedas aguantar más aquí, fuera del agua, debes volver a la piel viscosa ("Podría pasar horas viendo el agua correr por mi piel").
Olor a sol en una guitarra y la promesa de una canción entre el humo.
Sola, perdida, alejada. El charco brillando carmesí en el suelo, lo que antes era pasión se derrite. EL pecho abierto y el ti-tac "quítamelo me esta MORDIENDO" recta final

¿Sabes?

¿Sabes? Hacía mucho tiempo que no amaba, casi desde que nací. Hace una vida que no miraba con ese sabor dulce que sube desde el estómago y hace cosquillas en el pecho. Me repetí tantas veces que el ser humano era asqueroso, que no merecía vivir y respirar como el resto de la cálida Tierra.
Me lo repetí tantas veces amor... que acabé creyéndome el dolor, el odio y la sangrienta rabia que saboreaba en la lengua. Algo así como hierro y humo, hundiéndose poco a poco en mi pecho, reptando, desgarrando el alma. Dolor por odiar la raza a la que perteneces, dolor infligido por tu propio sentimiento, mutilando cada emoción dulce, amargando cada rayo de luz y transformando las bellas palabras ("eres tan brillante...") en agujas emponzoñadas con mentiras que rozaban el corazón y lo volvían oscuro... gris y afilado.
Tan afilado amor, tan caóticamente afilado que su espinas atacaban y atravesaban su propio tejido. Un arma dolorosa no tanto para quien la sufre como para quien la porta. Una anarquía de rabia y odio que destrozaba el interior y el exterior.
Y entonces tú. Simplemente apareciste allí, en la anarquía más absoluta, en medio de una lluvia negra, donde una guerra constante destrozaba cualquier esperanza sobre mí misma. Donde nadie había osado alzarse tu te alzabas.
Mirando directamente, con la cabeza alta, avanzando paso a paso hacia el negro más profundo. Tu veías debajo, el color, sabías que la chispa estaba allí, temblando, pequeña pero valiente.
Fue esa luz la que te llevó hasta el centro mismo del huracán de tinieblas, avanzaste hacia ella. La rabia, el negro, el rojo bullían a tu alrededor tratando de tocarte, de destruirte, de sacarte del lugar prohibido, donde nadie debería volver a entrar, pero nada consiguieron. El odio gritó en tus oídos pero tan solo podías escuchar la canción de esa pequeña llama azul.
Todos los sentimientos en mí, y hasta yo misma, traté de arrancarte, pero en ese momento me llegó tu olor y ya nada pude contra ti, ni contra tu avance hasta lo más profundo de mí. Te conté mis secretos mejor protegidos, alcanzaste la pequeña llama y la avivaste. Creaste el fuego dentro de mí que desterró el negro, mis ojos volvieron a brillar.
Y de pronto amor... solo quería que te pasara lo mejor, que vivieras bien, no solo que vivieras, que fueras feliz. De pronto... tu eras mi mundo, tu olor era mi droga, tu y yo eramos un huracán imparable... el sueño perfecto. Y aún estoy durmiendo, soñando que te tengo, que esto será interminable, eterno.