Mucho tiempo ha pasado desde que escribí la ultima entrada, demasiado tiempo en mi mente, poco tiempo en el mundo.
Otra noche en la que soy yo la persona a la que le toca preguntarse y desear estar en otro lugar. Una noche novedosa en una vida completa, repleta y congestionada, una noche nueva y a la vez jodidamente familiar.
Es un resorte en mi pecho, algo que se desata cuando el peso de la ajetreada vida que llevo se libera por unos momentos. El tornado de sentimientos que siempre estan ahi y nunca salen. Los aullidos del lobo, los deseos del frío y el viento. La piel salvaje bajo la piel caliente.
Entonces es cuando te das cuenta de que quieres correr, descalzarte y correr por las calles hasta llegar a la tierra, y entonces hundir los dedos en su frescor, alzar la cabeza hacia las estrellas y dejar que el mundo y su oscuridad llenen tu alma. Descansar, dejar de comportarte como ellos quieren que te comportes, respirar el aire frío y rodar sobre la tierra. Perseguir sombras y disfrutar de la vida, lejos de las normas y los edificios.
Te das cuenta de que no te has acostumbrado aun a la cupula gris sobre tu cabeza. Te das cuenta sin quererlo de que cuando miras al cielo y un suspiro se escapa furtivo, no ha sido solo una respiración mas larga, ha sido un lamento mudo hacia la noche.
De pronto te empiezas a fijar en que ya no quieres estar en este lugar, de pronto el asfalto te quema y las personas que antes eran amigos se vuelven demasiado hostiles. De repente, no quieres saber nada de tus obligaciones ni preocupaciones.
Tus ojos encuentran el cielo de nuevo, y lo que ven dispara tu corazón, cada estrella brillando exultante en el manto osucro. Y tu solo quieres correr, solo quieres sentir frío en la piel, solo ser el lobo que llevas debajo de la piel...
Pero bajas la mirada y te encuentras otra mirada junto a la tuya, y otra mas junto a esa. Entonces simplemente encierras de nuevo el aullido en tu pecho, suspiras ante el calor de tu piel, y los pies se contraen en tus asfixiantes zapatillas.
Notas el deseo creciendo, pero llamas a tu razon para que ponga orden y decides seguirles el rollo a todas las personas que te rodean, al fin y al cabo, estas de vacaciones, se supone que debes disfrutar.... ¿verdad?
No hay comentarios:
Publicar un comentario